20110628

20110626

Greek




- So do you think if you would have told her what you felt sooner, you two would be together?

- maybe, maybe not, maybe she just would have said "thank you". My point is, this is not some kind of eccuation, you just can't predict the outcome.

- So, why go trough it if what you know is if it doesn't work you'll be distroyed?

- Because what you get before it ends, no matter how it ends, can rock! The truth is, I wouldn't trade my time with her for anything.



20110622

Bagdad café



A desert road from Vegas to nowhere, some place better that where you've been,

a coffee machine that needs some fixing in a little café just arround the bend.


20110621

s&g




I've built walls, a fortress deep and mighty that none may penetrate
I have no need of friendship, friendship causes pain
It's laughter and it's loving I disdain
I am a rock

20110613

cuentos




El universo (que otros llaman Biblioteca) se compone de un número indefinido, y tal vez infinito, de galerías hexagonales, con vastos pozos de ventilación en el medio, cercados por barandanas bajísimas. Desde cualquier hexágono se ven los pisos inferiores y superiores: interminablemente. La distribución de las galerías es invariable. Veinte anaqueles, a cinco largos anaqueles por lado, cubren todos los lados menos dos; su altura, que es la de dos pisos, excede a penas la de un bibliotecario normal. Una de las caras libres da a un angosto zaguán, que desemboca en otra galería, idéntica a la primera y a todas. A izquierda y a derecha del zaguán hay dos gabinetes minúsculos. Uno permite dormir de pie; otro, satisfacer las necesidades finales. Por ahí pasa la escalera en espiral, que se abisma y se eleva hacia lo remoto. En el zaguán hay un espejo, que fielmente duplica las apariencias. Los hombres suelen inferir de ese espejo que la Biblioteca no es infinita (si lo fuera realmente, ¿a qué esa duplicacion ilusoria?); yo prefiero soñar que las superficies bruñidas figuran y prometen el infinito... La luz procede de unas frutas esféricas que llevan el nombre de lámparas. Hay dos en cada hexágono: transversales. La luz que emiten es insuficiente, incesante.
Como todos los hombres de la Biblioteca, he viajado en mi juventud; he peregrinado en busca de un libro, acaso del catálogo de catálogos; ahora que mis ojos casi no pueden descifrar lo que escribo, me preparo a morir a unas pocas leguas del hexágono en el que nací. (...)








J. L. Borges, La Biblioteca de Babel