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20110610




Tengo en la memoria el recuerdo de hace un mes, eres tú viviendo en casa y la casa al revés.¿Por qué no me contestas? ¿Cómo lo vamos a hacer, si no quieres que te quiera? Tengo una pregunta. Tengo una llamada que no quería atender, eres tú echándome en cara mi forma de ser. Me dices que no vuelves, que te fallé otra vez, que ya no sientes nada. Pues ahí va la pregunta:

¿Y ahora qué hacemos?


¿Qué vas a hacer sola en casa? ¿Qué vas a hacer con otro en la cama? ¿Qué vas a hacer cuando me eches en falta? ¿Qué vas a hacer? Porque yo no lo sé.


¿Qué voy a hacer sólo en casa? ¿Qué voy a hacer con otra en la cama? ¿Qué voy a hacer cuando te eche en falta? ¿Qué voy a hacer? Porque yo no lo sé.




20110525

ndnsbrb






Una ciudad que nos atrapa, un amigo que traiciona. Una puerta que se abre, una ventana en la que nadie asoma. Una caricia en la mañana, una pasión, una rabia como símbolo de acción de una generación. Una luz que ilumina, una cancion que me anima, una lágrima que cae, que limpia una vida herida. Una calle colapsada, un amor que no se acaba, un político que mira hacia otro lado y no hace nada. Un respeto que se gana, una inocencia que se pierde, un corazón que se acelera cuando un enemigo vuelve. Un policía que me insulta, un lugar lejos de aquí, un sentimiento que se oculta por miedo a que dirán de mí. Una familia que se abraza, un hermano de otra raza, un jefe que sonríe, un consejo que sin más rechazas. Un atajo, un lujo que me distrae, una calma que me arropa si el sol cae. Un olor que trae recuerdos, una chica que no sabe que la observo, un album de fotos roto pero que aun conservo. Una libertad que hulle, un micro que me comprende. Una venganza justa, un secreto que se vende. Una historia sin comprender, un cuerpo de mujer, un beso distante, un instante de placer. Un ayer que ya no exitey un mundo que nos repudia: un día en Suburbia.




Nach

20110417

París




¿Encontraría a la Maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas, ya su silueta delgada se inscribía en Pont des Arts, a veces andando de un lado a otro, a veces detenida en el pretil de hierro, inclinada sobre el agua. Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico.



Julio Cortázar, Rayuela

20110328

co.razones


No hace falta que me digáis eso de que perdéis la cabeza por eso de que "sus caderas...". Ya sé de sobra que tiene "esa sonrisa, y esas maneras..." y todo el remolino que forma en cada paso de gesto que da. Pero a demás, la he visto seria, ser ella misma, y en serio que eso no se puede escribir en un poema. Por eso, eso que me cuentas de que "mírala, cómo bebe las cervezas, y cómo se revuelve sobre las baldosas, y qué facil parece a veces enamorarse...", todo eso de que ella puede llegar a ser ese puto único motivo de deguir vivo, y a la mierda con la autodestrucción, todo eso de que los besos de ciertas bocas saben mejor, es un cuento que me sé desde el día que dió dos besos y me dijo su nombre. Pero no sabes lo que es caer desde un precipicio, y que ella aparezca de golpe y de frente para decirte "venga, hazte un peta y me lo cuentas". No sabes lo que es despertarte y que ella se retuerza y bostece, luego te abrace, y luego no sepas cómo deshacerte de todo el mundo. Así que supondrás que yo soy el primero que entiende que pierdas la cabeza por sus piernas, y el sentido por sus palabras, y los huevos por un mínimo roce de mejilla. Que las suspicacias, los disimulos cuando su culo pasa, las incomodidades de orgullo que pueda provocarte son algo con lo que ya cuento. Quiero decir que a mí de versos no me tienes que decir nada, que hace tiempo que escribo los míos. Que yo también la veo, que cuando ella cruza por debajo del cielo sólo en tonto mira al cielo. Que sé cómo agacha la cabeza, levanta la mirada y se muerde el labio superior. Que conozco su voz en formato susurro, y en formato gemido, y en formato secreto. Que me sé sus cicatrices y el sitio que la tienes que tocar, en el este de su pie izquierdo, para conseguir que se ría. Y me sé lo de sus rodillas, y la forma de rozar las cuerdas de la guitarra. Que yo también he memorizado su número de teléfono, pero también el número de sus escalones, y el número de veces que afina las cuerdas antes de ahorcarse por bulerías. Que no sólo conozco su última pesadilla, también las mil anteriores. Y yo sí que no tengo cojones a decirle que no a nada, porque tengo más deudas con su espalda de las que nadie tendrá jamás con la luna, y mira que hay tontos enamorados en este mundo. Que sé la cara que pone cuando se deja ser completamente ella, rendida a ese puto milagro que supone que exista. Que la he visto volar por encima de poetas que valían mucho más que estos dedos, y la he visto formar un charco de arena rompiendo todos los relojes que la puso el camino. La he visto hacerle competencia a cualquier amanecer por la ventana. No me hablen de paisajes si no han visto su cuerpo. Que lo de "mira, sí, un polvo es un polvo, y eso el tesoro pintado de rojo sobre sus uñas, y sólo los sueños pueden posarse sobre las cinco letras de su nombre". Que te entiendo, que yo escribo sobre lo mismo, sobre la misma. Que razones tenemos todos, pero yo muchas más que vosotros.


Carlos Salem